El
iPad tiene una amplia gama de posibilidades en el campo de la educación. Éste
es una magnifica herramienta para los niños y niñas respecto al ámbito
educativo, con la cual podrán explorar, descubrir…y lo más importante de todo
¡crear! fomentado así esta perspectiva de la mejor manera.
Antes
el utilizar los iPads, u otros dispositivos digitales, en clase estaba
estrictamente prohibido, en cambio, ahora se recomienda, puesto que es una
nueva forma de entender la educación. Varias investigaciones realizadas afirman
que es mucho más fácil lograr que los alumnos y alumnas lleven a cabo sus
tareas y actividades diarias si para ello empleamos medios tecnológicos, puesto
que ellos y ellas se sienten interesados y fascinados por el grandioso mundo de
las tecnologías.
El
creador de este fastuoso instrumento fue nuestro apreciado Steve Jobs. En la
página de Apple nos informa de cómo podemos aprender con el iPad, que apps hay
disponibles cuya finalidad es ampliar las posibilidades de aprendizaje y
creatividad en la educación. Aquí os dejo el enlace: http://www.apple.com/es/education/ipad/
Desde mi punto
de vista, el iPad posee varios aspectos que favorecen y enriquecen el proceso
de enseñanza y aprendizaje de nuestro alumnado: este dispositivo tecnológico
motiva a que los niños y niñas exploren, busquen...; amplio acceso a la
información (documentos, archivos, páginas web…) y su instantánea
actualización; desarrollo de la creatividad, la cual toma en la educación del
siglo XXI, un papel muy relevante; juegos divertidos con los que podrá
aprender… Con esta herramienta los alumnos y alumnas tendrán entusiasmo y
emoción por aprender y experimentar.
“EL IPAD TIENE TODO
EL APRENDIZAJE DEL MUNDO EN SU INTERIOR”
Creo que es preciso
hablar de la denominada MOTIVACIÓN puesto que tiene un enorme papel en el
proceso de enseñanza y aprendizaje de nuestros alumnos y alumnas.
La definición que he
encontrado del término motivación pienso que es bastante adecuada y concreta. “La motivación es una atracción hacia un
objetivo que supone una acción por parte del sujeto y permite aceptar el
esfuerzo requerido para conseguir ese objetivo. La motivación está compuesta de
necesidades, deseos, tensiones, incomodidades y expectativas. Constituye un
paso previo al aprendizaje y es el motor del mismo. La ausencia de motivación
hace más complicada la tarea del profesor. También decir que la falta de
motivación por parte del alumno queda a veces fuera del alcance del profesor”. Esta
explicación y descripción de la palabra se encuentra en una página web. Aquí os
dejo el enlace: http://www.pedagogia.es/motivacion-tipos-motivar/
Ahora me dispongo a
exponer algunas de las estrategias para mejorar y despertar la motivación en el
alumnado:
-Debemos evitar
las críticas negativas ante los intentos fallidos de los alumnos y alumnas.
-Valorar siempre
de forma positiva la práctica en los trabajos o en el estudio.
-Reconocer el
éxito de un alumno o un grupo de alumnos motiva más que el reconocimiento del
fracaso.
-El aprendizaje
de tipo significativo genera motivación, en cambio el aprendizaje memorístico y
repetitivo no.
-Aquellos alumnos
con un bajo nivel de motivación logren pequeños éxitos para que así en un
futuro no muy lejano consigan metas que exigen mayores esfuerzos.
-Fomentar y
favorecer actividades y tareas cuyo riesgo de trabajo sea prudente.
-Estructurar la
docencia en el aula no de forma totalmente autoritaria, sino mezclando la
directividad con la aceptación de las decisiones de nuestros alumnos y alumnas.
-Para aquellos
alumnos poco motivados debemos llevar a cabo actividades o trabajos fáciles, de
manera que pueda valorar sus éxitos y su correspondiente dedicación.
-Recordar que las
actividades creativas e imaginativas son muchos más motivantes que las
repetitivas.
Esta entrada sobre la motivación y algunas de las
estrategias que podemos utilizar con nuestros alumnos y en el ámbito escolar,
tiene una gran relevancia, puesto que como futuros docentes tendremos que
motivar a nuestro alumnado, tendremos que despertar su interés que se queda
dormido tras realizar actividades o tareas repetitivas, para que ellos deseen
aprender y descubrir.
Esta
entrada la he querido dedicar a la curiosa y agradable entrevista que se le hizo
a Antonio José Campillo. La califico como agradable puesto que me resulta
interesante que se nos informe de una buena plataforma en la que cualquier
docente a través de redAlumnos puede impartir su asignatura o apoyarse para
realizar sus clases.
El
profesor de Secundaria, Antonio José Campillo, cuenta que sus alumnos cursan un
programa denominado Diversificación Curricular, el cual está dedicado
especialmente a alumnos y alumnas que poseen dificultades en el aprendizaje, es
decir, les cuesta concentrase, estudiar, realizar las tareas que se les manda
para casa… con lo que tiene que llamar su atención, tiene que motivarles de
alguna manera y para ello decidió llevar los ordenadores a su entorno, al aula.
En
este aula se llevo a cabo la utilización de la plataforma antes mencionada,
redAlumnos. Como docente afirma que esta propuesta le ha facilitado la tarea
con su alumnado en muchos sentidos, ha hecho que ellos y ellas se interesen por
sus materias, se muestren más participativos a la hora de expresar sus
pensamientos e ideas, tanto que afirma que algunos de los alumnos y alumnas que
tienen cierta timidez por expresarse delante de sus compañeros y compañeras,
observa una mayor participación. Lo que más ha captado mi atención ha sido que
el profesor dice que se quejan menos de las actividades y tareas que manda para
casa. Esto quiero decir que la motivación de nuestros alumnos tiene una enorme
relevancia, y debemos encontrarla.
Finalmente, quiero
concluir diciendo, que como futura docente el uso de las TIC es una buena
herramienta para despertar el interés de nuestros alumnos y alumnas y
motivarles a aprender, experimentar y descubrir nuevas cosas.
El artículo “Quiero que sea lunes” es la solución o el antónimo de otro
artículo, el cual se titula “Mamá quiero
ser viejo”. Ambos han sido publicados por Miguel Ángel Santos Guerra, en
ellos nos sitúa en una circunstancia un tanto peculiar pero, al mismo tiempo,
real.
En
el inicio de esta “historia”, cuyo artículo (como ya he dicho antes) se llama “Mamá quiero ser viejo”, una madre
preocupada y desesperada nos cuenta que su hijo le a dicho que quiere ser viejo
para no ir a la escuela, que está deseando que llegue el viernes y que odia los
lunes. Los padres del niño intentaron hablar con su maestra, pero por unas
cosas u otras, acababan no haciéndolo.
A
pasado un año, y esta misma madre nos cuenta el desenlace de este relato, que
por suerte, es un final feliz. Los padres han cambiando a su hijo de colegio y
desde el primer día hablaron con la que sería su nueva tutora, ahora el “niño
que quería ser viejo”, ¡quiere ir a la escuela!; no quiere que llegue el
viernes, pero como tiene que llegar, desea que rápidamente comience de nuevo la
semana y así, asistir a la escuela.
Esta
crónica nos hace darnos cuentas que no siempre el problema es el niño o la niña
como en muchos casos se piensa, si no el verdadero problema procede de los
profesionales que se dedican a la educación y de los centros escolares, de su
pedagogía, su organización… La escuela de hoy, la del siglo XXI, no tiene que
ser un “castigo” o una “obligación” para los niños, sino todo lo contrario,
tiene que ser una experiencia, una forma de descubrir cosas nuevas, una manera
de divertirse a la vez que aprenden. El profesorado de esta nueva era tiene que
saber y conocer a sus alumnos y alumnas, que le motivas y cómo hacerlo, que les
gusta, que les divierte y todo ello mientras ellos y ellas aprenden, descubren
y experimentan.
También
quiero destacar la colaboración y el interés de los padres en el proceso de
aprendizaje de su hijo, puesto que si el niño o niña recibe su apoyo le será
más fácil tener esperanzas y conseguir las metas que desea.
La Competencia
Emocional se convierte en la “9º competencia”, y no por ello la menos
importante, sino todo lo contrario. Esta competencia forma parte de nuestra
vida, de las personas que nos rodean. Podemos definir competencia emocional
como la capacidad para tomar conciencia de las propias emociones básicas y
universales y de las emociones de los demás, incluyendo además la habilidad
para captar el clima emocional de un contexto determinado. La “novena competencia”
está dividida en cuatro áreas de habilidades que deben aprender a desarrollar
nuestros futuros alumnos y alumnas:
-
Empatía: capacidad de ponerse en el lugar del otro, compartir sus sentimientos.
-
Autoconciencia: percepción de las cualidades y carencias de uno mismo,
capacidad de reflexión, autopercepción positiva de uno mismo
-Auto-regulación: saber
gestionar las diferentes emociones
-
Socialización: habilidades y destrezas sociales para desenvolverse en el grupo
de individuos y saber resolver conflictos.
La
Comunidad de Castilla-La Mancha incluyó la Competencia Emocional en el Decreto 68,
de 29-Mayo-2007, que establece y ordena el currículo de la Educación Primaria. El
Decreto 68 define así la Competencia Emocional: “En el desarrollo de cada una de las acciones que la niña y el niño
realizan, en un horizonte cada vez más amplio, y en contacto con las personas
que tienen un papel determinante en su vida, construye el autoconcepto y
desarrolla la autoestima. El alumnado de Educación Primaria es capaz de aplazar
las demandas y recompensas, de tolerar el fracaso y de no mostrar su
superioridad ante el éxito. Puede hablar de sí mismo sin alardes ni falsa
modestia y puede reconocer y disfrutar con el éxito de los otros. [… ] El autoconcepto configura, por tanto, las
claves que va a utilizar para interpretar la realidad que le rodea y, especialmente,
las relaciones con los demás. El desarrollo de la competencia emocional siempre
está asociado a una relación positiva y comprometida con los otros. La actuación
natural y sin inhibiciones de forma habitual en las distintas situaciones que
le toca vivir es la manifestación más clara de esa competencia emocional.”
Deberes para casa ¿Sí o
no? Esta enorme controversia se discute en varios países como España, Francia o
Estado Unidos desde hace muchos años. Todos hemos vivido la situación de que
por no terminar los ejercicios que se están realizando en clase el maestro o
maestra diga: “Lo termináis en casa, y además también hacéis los ejercicios 3,
4, 5 y 6 de la siguiente página.”. Esto no debe ser así, si no se han terminado
se hará el próximo día, además de no enviar más actividades que, seguramente,
consistan en copiar tanto el enunciado, como la pregunta, como la respuesta.
Personalmente pienso
que los deberes tienen más prejuicios que beneficios. Algunos de los prejuicios
son:
- Los deberes, actividades o ejercicios
que se mandan no son ni creativos ni motivadores, simplemente se basan en
copiar el enunciado y contestar una serie de preguntas que también deben
copiarse del libro
- Esto sobrecarga a los alumnos y alumnas puesto
que no sólo mandan un ejercicio de una sola asignatura, sino que envían varios
ejercicios de todas las asignaturas que se han impartido durante ese día.
-
El mandar actividades para casa hace que la desigualdad entre el
alumnado sea más notable. En algunas casas ambos, tanto el padre como la madre,
trabajan con lo que cuando el niño o niña se disponen a realizar la tarea que
se le ha mandado, no se encuentran en casa o deben hacer labores del hogar. En cambio habrá familias que sí que puedan
estar en casa a la hora de los deberes, y así poder ayudar a su hijo o hija.
-
Muchos de los alumnos y alumnas de los centros escolares, tras su
jornada lectiva van a actividades extraescolares (música, clases de apoyo,
pintura, teatro…) con lo que dicha jornada se extiende.
-
Dificulta el tiempo para dedicarlo a sus hobbies: lectura, jugar al
futbol, jugar a los videojuegos...desconectar después de haber terminado su
jornada lectiva.
Creo que las
actividades o ejercicios que se mandan a los niños y niñas son pocos
constructivos para su proceso de aprendizaje. Éstas se fundamentan en un único
fin que cada vez se hace más pesado y aburrido: copiar, copiar y copiar. Por
ello, la mayoría del alumnado se niega a hacerlos. Los deberes que se deben enviar
a los niños tienen que poseer otro objetivo, otro fin, un carácter creativo,
pasional, motivador…deben y tienen que disfrutar con ellas, por ejemplo: lee un
libro que te guste y escribe un fragmento de éste, o busca información (enciclopedias,
Internet…) de algo que pertenezca al mundo de los animales, concretamente de
los mamíferos. Actividades como éstas son las que les servirán a aprender, a
buscar información y gestionarla para luego redactarla.
También
afirmo que los deberes no pueden “desaparecer” puesto que son una forma de que
niños y niñas sean responsables de su “trabajo”, que se convierta en un hábito
de su vida que se encontraran a lo largo de su vida, tanto en la etapa
estudiantil como en la profesional o laboral. Con esto no estoy diciendo que se
envíen todos los días deberes para casa y de todas las asignaturas, pero sí,
que cada cierto tiempo en una determinada asignatura se envíe alguna actividad
que los motive a hacerla, que les guste, que les apasione.
A continuación,
finalizaré esta entrada con una imagen cómica, la cual nos muestra por usar las
TICS no equivale a que seas innovador, sino que para ser innovadores tenemos
que saber utilizar las TICS.
Este vídeo nos muestra una interesante y atractiva entrevista de Miguel Ángel Santos Guerra, Doctor en Ciencias de la Educación y catedrático de Didáctica y Organización Escolar en la Universidad de Málaga, en la cual nos habla de la “mala” y “buena” educación y de la formación que recibe el profesorado.
Su entrevista comienza citando una frase muy apropiada: “Enseñar no es sólo una forma de ganarse la vida, sino que es una forma de ganar la vida de los otros” de Emilio Lledó.
Me interesa mucho la metáfora que utiliza Miguel Ángel Santos Guerra para explicar lo que es la mala educación y la buena educación. Ésta es que nosotros como futuros docentes tendremos un recipiente lleno de agua, y lo que no podemos ni debemos hacer es echárselo a un vaso vacio, puesto que esta “acción” sería una mala educación, o como Santo Guerra nombra una educación deficiente. Y por otra parte, la metáfora de la buena educación es que el educador o docente tiene que ayudar a que el otro sepa donde hay manantiales de agua, con lo que lo primero se convierte en un buscador autónomo, independiente, segundo, cuando la descubre sabe si está controlada o no, y como tercero y último éste es capaz de compartir el agua con los que tienen sed.
Miguel Ángel Santos Guerra piensa que la escuela puede y debe ser una Institución Trasformadora, porque la escuela se ha convertido en el Reino de los Cognitivo. También cree que debe ser Reino de lo Afectivo, ya que el ser humano, las personas, estamos hechos totalmente de sentimientos.
Han existido muchas leyes, pero en todas éstas, la formación del profesorado es la misma. Un profesor es realmente bueno cuando saber trasmitir conocimientos de la materia que sea, cuando sabe motivar y despertar en los alumnos el concepto de interés. Pero antes de la formación existe otra etapa, denominada selección, es decir, porque te haces maestra o maestro y profesora o profesor.
Me ha llamado la atención que en Cuba por ejemplo si quieres ser matemático vas a estudiar a la Facultad de Matemáticas, pero el camino cambia si lo que deseas es ser profesor de matemáticas puesto que irías a estudiar al Instituto Pedagógico de Matemáticas. En España, es totalmente distinto, puesto que al estudiar en la Facultad de Matemáticas, en tu futuro podrás ser o bien matemático o bien profesor de matemáticas aprendiendo lo mismo para una profesión muy diferente. Como bien dice Miguel Ángel Santo Guerra esto debe cambiar, ya que en este caso, ambas profesiones no tiene nada que ver la una con la otra.
Desde mi punto de vista, he de decidir que la metáfora que utiliza para explicar la mala educación y la buena educación, es clara y útil para nosotros como futuros docentes. No podemos “echarle” al niño o niña todos los conocimientos que sabemos, si no que debemos enseñarle a pensar críticamente, tenemos que motivarles a que aprendan cosas por sí mismos.
Estos tres vídeos nos hablan de la teoría que propone John Biggs, Teaching teaching & Understanding understanding (Enseñanza enseñanza y Entendiendo entendiendo), en los cuales nos muestran y explican los elementos que se implican en el proceso de enseñanza-aprendizaje (alumnos, maestros, contexto).
1.Aprendizaje. Perspectiva del estudiante.
Biggs categoriza dos tipos de alumnos, los cuales son representados por Susana y Roberto. Ambos son estudiantes de informática y tienen la misma edad, pero sus metas son muy diferentes.
El aprendizaje que emplea Susana es profundo, es decir, utiliza procesos cognitivos superiores espontáneamente, aprende por sí sola, y reflexionar sobre ello, le gusta entender las cosas que aprende. En cambio Roberto, utiliza el aprendizaje superficial, con lo que sólo si lo necesita hacer, usará los procesos cognitivos superiores. Él no se preocupa por aprender, sólo aprobar haciendo el mínimo esfuerzo.
2.Enseñanza. Perspectiva del maestro.
En este elemento, el maestro o profesor, Biggs nos habla de tres tipos de pensamiento:
-Nivel 1. Hace referencia a los maestros que clasifican a los estudiantes en buenos estudiantes y malos estudiantes, sobre todo, a través del examen, es decir, el producto final.
-Nivel 2. Corresponde a los maestros que solamente se ocupan de lo que hacen los maestros. Éstos también se clasifican en maestros buenos, que explican bien los contenidos a sus alumnos, y por otro lado, maestros malos, que no saben explicar.
-Nivel 3. En este ultimo nivel, el objetivo de los maestros y profesores es el aprendizaje del alumno, quienes se preocupan de todo el proceso de enseñanza y aprendizaje por el que ha pasado el estudiante, es decir, un antes, un durante y un después, tras enseñarles algo.
3.Entendimiento. Perspectiva del conocimiento.
Nosotros, los estudiantes, aprendemos construyendo información nueva sobre información vieja, no simplemente por la trasmisión que se nos da de los conocimientos, sino por la construcción activa del conocimiento. El sujeto aprende lo que ÉL hace.
El profesor John Biggs nos propone una teoría sobre “cómo entender”, y para ello razona que la taxonomía SOLO (Structure of the Observerd Learning Outcome) está dividido en cinco niveles, los cuales están ligados a los procesos cognitivos exigidos para obtener resultados en el aprendizaje. Los cinco niveles son los siguientes:
-Nivel 1. Pre-estructural. El estudiante no tiene entendimiento, emplea información insuficiente, además de errónea.
-Nivel 2. Uni-estructural. Aquí el estudiante sólo se centra en un aspecto importante, con lo que puede seguir un procedimiento.
-Nivel 3. Multi-estructural. El estudiante puede enfocarse desde diversos aspectos. Éste clasifica, combina, enumera…
-Nivel 4. Relacional. En este nivel, el estudiante une las distintas partes que posee formando así un todo, con lo que su significado es entendido.
-Nivel 5. Resumen extenso. En el nivel más alto, el estudiante generaliza la estructura con más información de la que se le ha dado, con lo que puede producir nuevas hipótesis o teorías.
A los niveles 4 (Relacional) y 5 (Resumen extenso) los denominamos “entendimiento profundo”. A los niveles 3 (Multi-estructural) y 2 (Uni-estructural) les llamamos “aprendizaje superficial”.
4.La solución. Alineamiento constructivo
Para que los alumnos aprendan lo que queremos que aprendan tenemos que utilizar el denominado “alineamiento constructivo”, es decir, tenemos que hacer visible los objetivos que queremos que consigan en el examen y proponer, y con ello realizar, actividades y tareas apropiadas para dicho aprendizaje.
Como resolución de todo esto, y bien se muestra al principio del vídeo, hace 20 años la mayoría de los estudiantes empleaban el aprendizaje profundo, en cambio, ahora se utiliza el aprendizaje superficial. Pero como bien formula esta teoría de John Biggs, no solo es culpa de los estudiantes, sino también del papel de los maestros y profesores y de los distintos elementos que participan en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
En esta entrada, hablamos acerca de si con los videojuegos los niños aprenden o no, que beneficios y que prejuicios presentan, reflexionaré tanto del vídeo “No me molestes, mamá, estoy aprendiendo. (Redes)” como del interesante debate que se realizó en clase, en el que todos nos hicimos partícipes de él.
El vídeo que he mencionado antes es el siguiente:
Los videojuegos, hoy en día, son una forma de vida, los cuales nos proporcionan experimentar diversas emociones como euforia, alegría, tristeza, rabia…. La sociedad, o por lo menos la gran mayoría, siempre ha pensado que los videojuegos son “malos” y adictivos, y que con ellos no aprendemos, sino que simplemente los utilizamos para nuestro tiempo de ocio.
Es hora de que dejemos de pensar eso. Se opina que los videojuegos tienen más prejuicios que beneficios, pero esto no es verdad, Marc Prensky, especialista en videojuegos y aprendizaje afirma que “los beneficios son muchos y los prejuicios escasos”. Prensky en este vídeo nos relata que se realizó una investigación en la que se demostró que personas de 30 a 40 años que habían crecido o habían practicado en abundancia el mundo de los videojuegos son mejores en su profesión, son mejores médicos, músicos, constructores….
Pienso que todo videojuego tiene un valor educativo, con ellos aprendemos a desarrollar competencias como la emocional, el trabajar o cooperar en grupo, la resolución de conflictos o problemas, superación personal y retos, luchar por lo que quieres… Estos son sólo algunos de los beneficios. Pero por otro lado, también existe algún que otro riesgo o prejuicio, como por ejemplo el individuo que juega en abundancia a un determinado videojuego puede que llegue a distorsionar la realidad, es decir, a no saber diferenciar lo ficticio que nos proporciona el videojuego de lo real, el mundo en el que vivimos, o también pueden afectar al proceso de socialización, no en sí, porque incluso en algunos videojuegos, te comunicas con personas de otro país, amigos, gente nueva…pero el contacto físico, visual, con otras personas se aleja.
Existen videojuegos para todo tipo de consumidor, es decir, puedes elegir el juego que quieras (lucha, aventura, fútbol, coches…). Al haber gran variedad, hace que el número de sujetos que juegan sea mayor.
Desde mi punto de vista, los videojuegos “nos entran por los ojos”, es decir, la imagen capta mucho la atención. Los videojuegos como todo, evolucionan, cada vez son más reales con lo que nos introducimos más fácilmente en ese mundo imaginario y fantástico lleno de retos, los cuales si los superas, te dan algo a cambio. Esto nos motiva, nos anima a seguir jugando, a seguir explorando, a seguir pensando cómo puedo superar el reto que me proponen, mucha veces de tal manera, que llegamos a un momento determinado en el que solo pensamos en jugar, y en superar más y más retos.
Algo muy bueno que tienen los videojuegos y no la escuela, es que los videojuegos tienen un “límite” de error muy amplio. En cambio, la escuela, el límite que posee es muy restringido y el cometer errores hace que padres y maestros riñan a dicho niño o niña.
Como dice Marc Prensky, creo que los videojuegos tienen más beneficios que prejuicios, como los que ya he mencionado antes, y que a través de ese mundo ficticio, irreal, fantástico e imaginario podemos aprender diversas cosas.
Con todo ello quiero decir, que el mundo de los videojuegos es interesante y bueno para todo tipo de personas (niños, adolescentes, padres…), en el incrementamos el nivel de las competencias, puesto que tienen un enorme grado de motivación en nosotros, pero debemos hacerlo siempre con un margen, aunque sea muy pequeño.